FAQS Economía y Fiscalidad

Cuestiones simples, respuestas simples. Un espacio donde compartir dudas e intentar hacer fácil lo que parece complicado.


Últimamente hemos oído hablar de "las preferentes" y también de "deuda subordinada" como productos bancarios, a raíz sobretodo de la conversión en otros productos que ha ofrecido La Caixa a sus clientes.
Intentaré explicar aquí en qué consisten estos instrumentos financieros, y dar las herramientas para que podamos valorar si són o no un buen producto.
De entrada, considero importante decir que no hay jamás un producto bancario bueno o malo por sí sólo: Es bueno o malo siempre en función de las necesidades y deseos de los que los adquieren.

Tanto las preferentes como la deuda subordinada de las entidades financieras son considerados una pequeña mezcla de renta fija y variable aunque sus particularidades las hacen ser únicas diferenciándose tanto de la renta fija como la variable tradicional.

Cómo en los depósitos a plazo, la rentabilidad que ofrecen es conocida en el momento de la contratación. Siempre elevada los primeros años, bastante más elevada que una imposición a plazo normalmente alrededor de los cinco primeros años, y referenciada a un tipo de interés como el Euribor o IRPH en años siguientes (hablo siempre de la mayoría de emisiones).
Pero no son depósitos a plazo así que son inversiones que no están cubiertas por el Fondo de Garantía de Depósitos.

Fiscalmente tributan unas y otras de igual forma :el cupón (intereses) entre el 19% y 21% (como los intereses devengados en los depósitos tradicionales) y las ganancias o pérdidas generadas en los procesos de compra/venta que pudieran darse, como rendimientos del capital pudiendo compensarse ganancias y pérdidas.

Ahora bien, el cobro condicionado de este alto interés es lo único que las diferencia entre ellas. Si fuera renta fija pura, como una imposición a plazo, el cobro de interés no estaría condicionado.
En el caso de estos instrumentos financieros sí se condiciona a:
en primer lugar, que la entidad tenga beneficios y, en segundo lugar, que se haya pagado dividendo a los accionistas si los hubiera ( en las Cajas de Ahorro no los había). La diferencia entre ellas es que en caso de no cumplirse las condiciones, en las preferentes no se cobraría cupón en ese período y en el caso de las subordinadas simplemente se diferiría.

También habría que decir que en caso de quiebra de la entidad que las emite, los propietarios de preferentes y subordinadas no serían los últimos en cobrar, los últimos y esto es importante, serían los accionistas. Esto técnicamente se llama "orden de prelación" y es el siguiente: deuda subordinada, preferentes, accionistas.

Por último está el tema de la liquidez, la facilidad con la que se recupera el dinero:
Hay preferentes que se emiten a perpetuidad, no són todas, pero sí tienen en común estos productos financieros que el plazo siempre es muy largo.
¿Quiere esto decir que no pueden cancelarse nunca ni recuperar nunca el dinero? técnicamente no. En primer lugar, normalmente las entidades emisoras suelen incluir en los contratos un pacto de recompra al cabo de x años (mínimo 5 años normalmente) que a la práctica implica devolver el capital ( o prácticamente todo ya que podría no hacerse "a la par", y darse el 98% del capital por ejemplo). Pero es cierto que esta recompra la decide o no ejecutar unilateralmente el emisor.
La forma natural de recuperar la inversión ha sido siempre el llamado "mercado secundario". Para entenderlo, funciona de forma similar a las acciones: poner a la venta, poner un precio ( pudiendo no recuperar todo el capital otra vez si no el 97%, 98% por ejemplo) y tener un comprador.
En principio, es el propio emisor de deuda y/o preferentes el que debería de garantizar el movimiento en este mercado. El primer interesado ha sido siempre el emisor, dado que al haber siempre compradores se facilitaba la liquidez a los vendedores. Nunca había grandes problemas más que una demora en el tiempo mayor o menor en función de la entidad normalmente, porque los intereses pagados en estas inversiones habían sido siempre mayores a los de un depósito tradicional.

Ahora en cambio, al bajar tanto los tipos de interés y recordar que estan referenciados los cupones a ellos, estos instrumentos financieros han perdido su mayor atractivo, la rentabilidad. Y la compra/venta actualmente está alargando muchísimo los tiempos. No hay comprador, por tanto el que vende no tiene a quien vender, y si la entidad no recompra no hay alternativa. Y en el caso de La Caixa, es la propia entidad la que ha puesto sin darse cuenta, en alerta a sus inversores, al proponerles un canje, un cambio, por otros productos para mejorar su solvencia. Algunos inversores en preferentes de esta y otras muchas entidades, hace tiempo que querían venderlas sin conseguirlo al no cobrarse más del 1% y no encontraban comprador y no por ello se había generado tanta "alarma social". Todas, todas las entidades han vendido preferentes y deuda subordinada.

¿Son o eran un buen producto pues? ¿se hizo bien en invertir en preferentes o deuda subordinada?
La opinión pública dirá que no. Yo digo que depende:


En primer lugar, depende de si se informó correctamente al comprador, al cliente. La presión que las entidades de crédito ejercen sobre sus empleados, el desconocimiento de algunos de lo que están vendiendo por falta de información de la propia entidad, o otros motivos como falta de honestidad, hacen que en muchos casos la información no se hubiera dado correctamente. Informando sólo de una parte de lo que he explicado anteriormente y no de la totalidad. Si es este el caso, no, no ha sido una buena inversión: Jamás lo es si no se sabe lo que se está haciendo.

En segundo lugar, y siempre suponiendo que se ha informado correctamente al cliente depende nuevamente de muchas situaciones, pondré sólo el ejemplo más controvertido :

- un señor mayor, pongamos 80 años, ¿hacía bien contratándolo?

Si este señor tenía más dinero invertido en productos con mayor liquidez sí. Si no tenía todo su dinero puesto aquí sí, pues el tipo de interés era muy elevado... si no quería el dinero, ¿por qué no disfrutar del interés? que se podría morir y el producto no haber vencido? sí, y qué? si hubiera necesitado liquidez tendría otras inversiones, y mientras, ésta la rendía más que las otras. Que se ha muerto y sus hijos no lo pueden recuperar... ? no olvidemos que el cliente y su asesor miraban por el bien del cliente y no por el de sus hijos, a no ser claro, que el cliente hubiera manifestado que quería liquidez para sus hijos.

Espero explicarme: no hay nada bueno y malo por sí mismo. Tras una buena información debe haber un asesoramiento y finalmente una decisión con voluntad propia del comprador. El producto no es malo por sí mismo si está bien vendido y bien comprado.


4 comentaris:

Me parece un artículo para lavarle el culo a las entidades bancarias que han comercializado estos productos que todos sabemos que son una estafa.

Es curioso ver como en la gran mayoría que ha contratado este producto ha sido gente mayor sin apenas conocimientos financieros ni saber lo que firmaba, sólamente fiandose de la "buena" fé del empleado del banco.

Todos estos sinvergüenzas que han engañado a muchas personas mayores deberían estar en la carcel.

Absolutamente de acuerdo con el artículo, ya era hora de que alguien lo dijera alto y claro. Hace falta mas cultura financiera y asumir lo que cada uno hace, que nadie ha obligado a nadie a comprar preferentes!!!
Y el corolario es perfecto, no hay nada bueno y malo en si mismo, depende de las circunstancias... como las deuda del Grecia... hace 5 años era super segura y ahora no... entonces Grecia era una estafa???

Me ha encantado el articulo, la claridad como el buen planteamiento de que circunstancias pueden hacer conveniente o no la inversion. Con su permiso lo citare con un enlace desde mi espacio como lectura recomendada.

Cordial saludo

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